Crea tus servicios y categorías
La duración de un servicio no es un dato del catálogo: es lo que define cuántos huecos tiene tu día. Cómo armarlo sin heredar los errores del cuaderno.
Un servicio en Citook tiene un nombre, una categoría, un precio y una duración. Los tres primeros son descripción. El cuarto es maquinaria: de la duración salen los huecos que tu cliente ve al reservar.
La duración es la lección entera
Cuando alguien entra a tu portal de reservas y elige «corte de cabello», Citook busca en tu agenda un espacio libre del tamaño exacto de ese servicio. Si dijiste treinta minutos, busca treinta. No hay otra fuente de verdad.
De ahí se desprenden los dos errores que se pagan caro:
- Poner la duración corta para que entren más citas. Entran más, sí. Y a las once de la mañana ya vas veinte minutos tarde, y el retraso se arrastra hasta el cierre. La agenda no te dio más tiempo: te dio más deuda.
- Poner la misma duración a todo. Un corte y un color no tardan lo mismo, y un fútbol 5 y un fútbol 7 tampoco se ocupan igual. Igualar las duraciones es cómodo al cargar el catálogo y es un desastre todos los días siguientes.
Las categorías son para el cliente, no para ti
La categoría existe para que quien reserva encuentre lo suyo rápido. No para que tu catálogo se vea ordenado por dentro.
Dos señales de que las categorías están mal armadas: si tienes una categoría con un solo servicio adentro, sobra; si tienes una con veinte, el cliente no va a leerlos todos. Piensa en cómo tu cliente pide las cosas por teléfono —«corte», «barba», «color», «uñas», «la cancha grande»— y usa esas mismas palabras.
Empieza chico
La tentación es cargar los cincuenta servicios que alguna vez ofreciste. Resístela. Carga los que representan la mayor parte de tu semana y déjalos funcionando bien. Agregar un servicio más tarde toma un minuto; desenredar un catálogo inflado en el que nadie encuentra nada toma una tarde.
